martes, 23 de septiembre de 2008

Nota

Andrea,

Contesto a tu carta del jueves pasado. Tuve que escribir de esta forma porque la máquina se me despcompuso. (por eso escribo esto a mano)
Bajo el silencio, o en medio de él,
cuando mi boca está abierta y no sale de ella palabra;
si mis ojos abiertos no miran punto alguno,
o sus pupilas no están dilatadas sino todo lo contrario;
o el cabello enmarañado de mi cabeza,
el cabello recién lavado y peinado;
mis manos inmóviles sin asir realmente nada,
sólo pedazos de cosas o papeles que creemos forman el todo.
Tú preguntas por mi estado de ánimo para sentirte a salvo,
tomas mi mano para no soltarte en el abismo de la duda,
la seguridad que de mí tienes es de fantasía.
Me besas incansable para agotar tus lágrimas.
Me abrazas como naúfrago a salvavidas para no perderte
en la inmensidad de mi indiferencia.

Santiago Santibañez
Febrero 1915
Puebla