Para Gabriela Esquivel
El viento contra la piedra se desgarra
revienta sus entrañas
rompe su transparencia
el viento se deshace en un jirón de hojarascas
silva entre los árboles su desgracia
llora en silencio su alegría
el viento se rehace de nostalgia
y de memoria se olvida
el viento es lo mismo una parvada de polvo
que un puñado de pájaros
el viento es silencio y es olvido.
martes, 26 de julio de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
Amor proletario
El amor todo lo soporta, setenció el apostol. ¿Qué más, al respecto, se podría argumentar? Pues nada nos permite al dejar en claro que todo lo soporta. Y al decir todo, excluye hasta lo más mínimo, el más pequeño detalle, pues es absoluto al decir todo, porque si algo, de alguna forma, pudiera no ser soportado por el amor, entonces el concepto de amor sería uno completamente distinto al que da el apostol. Pues para llegar a la setencia de que el amor todo lo soporta, hace un recorrido por el concepto que del amor Dios tiene. O más bien, el amor que Dios nos ha entregado, no refiriéndose al amor de Dios mismo, sino al amor que nos da a los hombres para que lo compartamos entre nuestros semejantes. Es así que para que se cumpla ese concepto de amor, se cumpla también la setencia. Pues no hay requisito para el amor, como tampoco hay una condición, porque el amor es libre y todo soporta. Sin embargo, el amor sí tienen una cualidad que debe cumplirse, no como condición, sino como pura característica, es decir, para que el amor sea genuino debe cumplir con su máxima expresión que es la de soportar todo. De esta forma, tendremos la plena seguridad de que si cumple con su propia característica, entonces ese amor es verdadero.
Por otro lado, está la confianza. La cual sólo puede quebrarse cuando uno de los dos, entre los que hay amor, o se comparte, o se practica, en realidad posee un amor no genuino. Es decir, que su amor es una imitación, porque lo condiciona una satisfacción personal, un fin propio más allá de lo que representa ser dos personas en una. Es actuar de la forma contraria a lo que es el amor. Esto lo patentiza el mismo apostol, pues en verdad, el concepto del amor nos lo dice desde el extremo que no es amor. Para decirnos lo que el amor es y significa, nos dice todo lo que no es, lo contrario al amor, lo que el amor no hace. Y a veces el amor se acaba cuando la confianza se rompe. Aunque quizá sea un pérdida de balance, porque para que haya amor se necesitan dos. O mejor dicho, antes que el amor la confianza, para de esta forma, y sobre esa base soportar todo lo que suceda, pues por la confianza se soporta.
Pero cuando la otra persona rompió la confianza y el amor aún así perdona. ¿Qué podremos decir de esto? O cuando alguno se separa del otro, ¿no existará ahí el amor, aún cuando vuelvan o pretendan unirse nuevamente? El amor es tan fuerte que quizá nada lo rompa, o el amor es tan flexible, aunque frágil. El amor soporta todo, todo lo perdona y todo lo sufre, pero alguna vez, ¿el amor es insuficiente? Quizá cuando de por medio esté la dignidad, no el orgullo, sino la dignidad del ser humano.
Sin embargo, el amor es un sentimiento puramente burgués, lleno de fetiches, de plazos, de convenciones, de máscaras, además de privatizar a la persona amada, de un sí aquello pero antes esto, un si esto no aquello tampoco, para dar esto me das aquello, hasta que no lo que sea no se hará nada, sus conmemoraciones, sus ritos, y un largo etcétera. Y pareciera que el amor común entre el ser humano y sus semejantes dista mucho de aquel amor del que hablara el apostol en el nuevo testamento. Es un amor material y materialista que enajena a quien a su sombra bebe del caliz del placer que ofrece su amañada buena voluntad. Pues hace que las personas se disfracen y vivan así por años.
Por eso, amada, te doy mi amor silvestre, mineral, orgánico, proletario. Mi amor de pueblo, humano y sencillo. Te amo sin mayor aspaviento que, aquellas demostraciones físicas que en mi organismo se provocan por tu causa.
Por otro lado, está la confianza. La cual sólo puede quebrarse cuando uno de los dos, entre los que hay amor, o se comparte, o se practica, en realidad posee un amor no genuino. Es decir, que su amor es una imitación, porque lo condiciona una satisfacción personal, un fin propio más allá de lo que representa ser dos personas en una. Es actuar de la forma contraria a lo que es el amor. Esto lo patentiza el mismo apostol, pues en verdad, el concepto del amor nos lo dice desde el extremo que no es amor. Para decirnos lo que el amor es y significa, nos dice todo lo que no es, lo contrario al amor, lo que el amor no hace. Y a veces el amor se acaba cuando la confianza se rompe. Aunque quizá sea un pérdida de balance, porque para que haya amor se necesitan dos. O mejor dicho, antes que el amor la confianza, para de esta forma, y sobre esa base soportar todo lo que suceda, pues por la confianza se soporta.
Pero cuando la otra persona rompió la confianza y el amor aún así perdona. ¿Qué podremos decir de esto? O cuando alguno se separa del otro, ¿no existará ahí el amor, aún cuando vuelvan o pretendan unirse nuevamente? El amor es tan fuerte que quizá nada lo rompa, o el amor es tan flexible, aunque frágil. El amor soporta todo, todo lo perdona y todo lo sufre, pero alguna vez, ¿el amor es insuficiente? Quizá cuando de por medio esté la dignidad, no el orgullo, sino la dignidad del ser humano.
Sin embargo, el amor es un sentimiento puramente burgués, lleno de fetiches, de plazos, de convenciones, de máscaras, además de privatizar a la persona amada, de un sí aquello pero antes esto, un si esto no aquello tampoco, para dar esto me das aquello, hasta que no lo que sea no se hará nada, sus conmemoraciones, sus ritos, y un largo etcétera. Y pareciera que el amor común entre el ser humano y sus semejantes dista mucho de aquel amor del que hablara el apostol en el nuevo testamento. Es un amor material y materialista que enajena a quien a su sombra bebe del caliz del placer que ofrece su amañada buena voluntad. Pues hace que las personas se disfracen y vivan así por años.
Por eso, amada, te doy mi amor silvestre, mineral, orgánico, proletario. Mi amor de pueblo, humano y sencillo. Te amo sin mayor aspaviento que, aquellas demostraciones físicas que en mi organismo se provocan por tu causa.
sábado, 16 de julio de 2011
té para vos
noche, risas, despedidas, oscuridad, libros, firmas, dedicatorias, nostalgias removidas, evocaciones juveniles, lectura en voz alta, poemas, tú recostada en el suelo, yo viéndote desde la mesa, yo viéndome en la distancia en ese invierno de dos mil cinco caminando a través del frío con ricardo yañez, luego las palabras se conjuran para construir la belleza de té para dos, tea for two, entonces los recuerdos de yo lo escuché y lloré pero no supe de quién era, luego yo te recuerdo que te lo leí un domingo en la mañana, luego de pronto tienes al autor de frente y no decimos nada, sino que guardamos el secreto en los pliegues del recuerdo, ricardo bebe, tú bebes, yo bebo y pasa el tiempo disimulando el humo del cigarro, y pasa la vida, y pasa el domingo aquél en guadalajara, y pasa el tres de mayo cuando cambié tu mundo según dices, ese día en que una jarra de agua fresca nos detuvo en la gaby al andrés y a mí, entonces llegamos en penumbras, nomás a recoger un libro y zaz que estabas en la barra, entonces me senté junto a ti y platicamos horas y horas y horas y bebimos y bebimos y joaquín sabina se escuchaba, luego tú bailaste y yo te miré, y fumamos y llenamos de humo la noche, y luego de pronto de la nada, me besaste y yo dejé que me besaras, y luego te besé y desde entonces no paramos de besarnos...
jueves, 14 de julio de 2011
Memorias de otros, de otras.
A veces escucho tu voz, te leo, y pareciera que son otras letras
construyendo tus palabras, otras palabras formando tus
ideas, otras tus ideas nutriendo tus memorias, otras memorias
que no soy ni pertenezco a ellas.
A veces parece que no hablas conmigo cuando me hablas, que no
me miras cuandos nos miramos.
Espero morir y morir yo y no otro que he olvidado que soy.
Ojalá y todo sea un malentendido.
construyendo tus palabras, otras palabras formando tus
ideas, otras tus ideas nutriendo tus memorias, otras memorias
que no soy ni pertenezco a ellas.
A veces parece que no hablas conmigo cuando me hablas, que no
me miras cuandos nos miramos.
Espero morir y morir yo y no otro que he olvidado que soy.
Ojalá y todo sea un malentendido.
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