miércoles, 21 de enero de 2009

Regreso

Para Gabriela.


Bueno, sí, aunque la playa fue mucho tiempo después, y no precisamente canicular era el día. Pero sí un día mágico, no, mágico no, sino lleno de memorias, antiguas, insospechadas en el uno y el otro.


Un disparo del tiempo, de la nostalgia. Tus ojos se llenaron de lágrimas frente al tiempo que se difuminó bajo el cielo amodorrado de esa tarde, cuando frente a la casa de la infancia te llevé, cuando estuvimos juntos más allá de las palabras, de ti y de mi, más allá de todo aquello de lo que jamás te acercará a nadie. Y el tiempo sonrió entre nuestras manos, pasando de largo, pasando a nuestro lado. Y volvimos los pasos de la historia sobre sus propios pasos, como volviendo a un origen extraviado por una mano descuidada, acaso la casualidad nos hizo encontrarlo, acaso la Providencia lo extravió para alejarnos. Siempre tan cerca y al alcance de la voz.


Aquella tarde frente al mar, aquella tarde tan cerca en el tiempo y la memoria. Aquella tarde cuando por fin entraste en mi vida.