miércoles, 13 de enero de 2010

Cartas para Mextli

Un día de enero, un domingo frío y transparente, tu madre y yo alimentamos palomas en la plaza Hidalgo.
Varias palomas se posaron sobre los hombros y cabeza de ella, otras tantas sobre mí.
Ambos reímos. Las espantábamos con manoteos y sacudiendo los hombros. Si hubieras estado en ese momento también reirías con nosotros. Acaso lo hayas hecho.