sábado, 21 de abril de 2012

Carta a jóvenes revolucionarios

El día miércoles 18 de abril asistí a una reunión de Morena jóvenes y estudiantes, presidida por Grecia Benavides. La mayoría de los asistentes eran jóvenes menores de veinticinco años, muy pocos llegaban a los treinta, ni qué decir que algún par los rebasara.

Mi atención se fijó en aquellos que expresaron que su primer voto sería para la izquierda y otros que apuntaban cambiar el rumbo de sus preferencias políticas, es decir, migraron de la derecha a la izquierda.

En ambos casos eran jóvenes que crecieron bajo el panismo. Léase democracia fallida y falsa. Gobiernos que traicionaron el momento histórico que los llevó al poder, y que a diferencia de sus antecesores, que perduraron por aproximadamente setenta años, en doce años -tan sólo un suspiro- han hecho que el pueblo los repudie. Eran apenas un puñado que representa a los millones que hay en el país: jóvenes politizados, convencidos y revolucionarios de su tiempo. Son ellos los que inician este nuevo momento histórico que nos puede llevar a una verdadera revolución social y democrática. Esos muchachos son los cimientos sobre los que Andrés Manuel debiera sustentar la regeneración de nuestro hermoso país. Pues el mandato son sólo seis años efímeros, en los que sólo alcanzará a realizar un bajo porcentaje de su plan de acción. Razón por la cual debiera expresar su plan a mediano y largo plazo; es decir, que está comprometido con esos muchachos, para los que él encarna la utopía de la democracia, la libertad, la igualdad y el amor, a que sus propuestas lo trasciendan en el tiempo, en el espacio, en su persona. No es un compromiso político, es un compromiso de compas, de compañeros de lucha, un compromiso de hombres, de palabras, hecho de sueños y anhelos, mas hecho con verdades. Es un compromiso que lo sitúa en la obligación de sentar las bases para el futuro, para que no sea una fugaz llamarada sino un incendio permanente.

Los observé bajo la luz mortecina: llenos de amor y repletos de luz y deseos de que la roja estrella de la libertad brille por fin en nuestra república. Todos compartimos un momento histórico al expresar nuestro motivo de reunirnos y apoyar a Andrés Manuel. Momento histórico que me recuerda a los muchachos de aquel año de 1968: universitarios, muchachos de la clase media que se levantaron del letargo juvenil y arrebataron la consciencia y se pusieron al frente de las masas. Hoy nuestros jóvenes están al frente de un movimiento social como no se ha visto desde aquél año.

Jóvenes revolucionarios, llenos de una nostalgia por el futuro que se advierte incierto.

Saludo a todos los jóvenes que día a día hacen por la revolución. Un fuerte abrazo para todos ellos desde el Cerro de la Silla, a quienes destino esta breve carta.

Saludos revolucionarios,

IC