Para Gabriela.
Bueno, sí, aunque la playa fue mucho tiempo después, y no precisamente canicular era el día. Pero sí un día mágico, no, mágico no, sino lleno de memorias, antiguas, insospechadas en el uno y el otro.
Un disparo del tiempo, de la nostalgia. Tus ojos se llenaron de lágrimas frente al tiempo que se difuminó bajo el cielo amodorrado de esa tarde, cuando frente a la casa de la infancia te llevé, cuando estuvimos juntos más allá de las palabras, de ti y de mi, más allá de todo aquello de lo que jamás te acercará a nadie. Y el tiempo sonrió entre nuestras manos, pasando de largo, pasando a nuestro lado. Y volvimos los pasos de la historia sobre sus propios pasos, como volviendo a un origen extraviado por una mano descuidada, acaso la casualidad nos hizo encontrarlo, acaso la Providencia lo extravió para alejarnos. Siempre tan cerca y al alcance de la voz.
Aquella tarde frente al mar, aquella tarde tan cerca en el tiempo y la memoria. Aquella tarde cuando por fin entraste en mi vida.
Un disparo del tiempo, de la nostalgia. Tus ojos se llenaron de lágrimas frente al tiempo que se difuminó bajo el cielo amodorrado de esa tarde, cuando frente a la casa de la infancia te llevé, cuando estuvimos juntos más allá de las palabras, de ti y de mi, más allá de todo aquello de lo que jamás te acercará a nadie. Y el tiempo sonrió entre nuestras manos, pasando de largo, pasando a nuestro lado. Y volvimos los pasos de la historia sobre sus propios pasos, como volviendo a un origen extraviado por una mano descuidada, acaso la casualidad nos hizo encontrarlo, acaso la Providencia lo extravió para alejarnos. Siempre tan cerca y al alcance de la voz.
Aquella tarde frente al mar, aquella tarde tan cerca en el tiempo y la memoria. Aquella tarde cuando por fin entraste en mi vida.
1 comentario:
Ahi estaban las cosas: guardadas, esperando en silencio durante años hasta que un día nos encontramos y entonces suceden cosas ya para cuando acuerdo voy tomando tu mano camino al último lugar al que creí volver algun día.
Y todo ha sido tan hermoso y no podías faltarme tú.
gabriela esquivel puente
Publicar un comentario