El amor todo lo soporta, setenció el apostol. ¿Qué más, al respecto, se podría argumentar? Pues nada nos permite al dejar en claro que todo lo soporta. Y al decir todo, excluye hasta lo más mínimo, el más pequeño detalle, pues es absoluto al decir todo, porque si algo, de alguna forma, pudiera no ser soportado por el amor, entonces el concepto de amor sería uno completamente distinto al que da el apostol. Pues para llegar a la setencia de que el amor todo lo soporta, hace un recorrido por el concepto que del amor Dios tiene. O más bien, el amor que Dios nos ha entregado, no refiriéndose al amor de Dios mismo, sino al amor que nos da a los hombres para que lo compartamos entre nuestros semejantes. Es así que para que se cumpla ese concepto de amor, se cumpla también la setencia. Pues no hay requisito para el amor, como tampoco hay una condición, porque el amor es libre y todo soporta. Sin embargo, el amor sí tienen una cualidad que debe cumplirse, no como condición, sino como pura característica, es decir, para que el amor sea genuino debe cumplir con su máxima expresión que es la de soportar todo. De esta forma, tendremos la plena seguridad de que si cumple con su propia característica, entonces ese amor es verdadero.
Por otro lado, está la confianza. La cual sólo puede quebrarse cuando uno de los dos, entre los que hay amor, o se comparte, o se practica, en realidad posee un amor no genuino. Es decir, que su amor es una imitación, porque lo condiciona una satisfacción personal, un fin propio más allá de lo que representa ser dos personas en una. Es actuar de la forma contraria a lo que es el amor. Esto lo patentiza el mismo apostol, pues en verdad, el concepto del amor nos lo dice desde el extremo que no es amor. Para decirnos lo que el amor es y significa, nos dice todo lo que no es, lo contrario al amor, lo que el amor no hace. Y a veces el amor se acaba cuando la confianza se rompe. Aunque quizá sea un pérdida de balance, porque para que haya amor se necesitan dos. O mejor dicho, antes que el amor la confianza, para de esta forma, y sobre esa base soportar todo lo que suceda, pues por la confianza se soporta.
Pero cuando la otra persona rompió la confianza y el amor aún así perdona. ¿Qué podremos decir de esto? O cuando alguno se separa del otro, ¿no existará ahí el amor, aún cuando vuelvan o pretendan unirse nuevamente? El amor es tan fuerte que quizá nada lo rompa, o el amor es tan flexible, aunque frágil. El amor soporta todo, todo lo perdona y todo lo sufre, pero alguna vez, ¿el amor es insuficiente? Quizá cuando de por medio esté la dignidad, no el orgullo, sino la dignidad del ser humano.
Sin embargo, el amor es un sentimiento puramente burgués, lleno de fetiches, de plazos, de convenciones, de máscaras, además de privatizar a la persona amada, de un sí aquello pero antes esto, un si esto no aquello tampoco, para dar esto me das aquello, hasta que no lo que sea no se hará nada, sus conmemoraciones, sus ritos, y un largo etcétera. Y pareciera que el amor común entre el ser humano y sus semejantes dista mucho de aquel amor del que hablara el apostol en el nuevo testamento. Es un amor material y materialista que enajena a quien a su sombra bebe del caliz del placer que ofrece su amañada buena voluntad. Pues hace que las personas se disfracen y vivan así por años.
Por eso, amada, te doy mi amor silvestre, mineral, orgánico, proletario. Mi amor de pueblo, humano y sencillo. Te amo sin mayor aspaviento que, aquellas demostraciones físicas que en mi organismo se provocan por tu causa.
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